Me siento, delante de la ventana; los árboles verdes, las nubes grises que hoy vuelan despacio pero con ganas de mojarlo todo, el muro de piedra del camino que cruza la montaña, algún pajarillo posado sobre un cable que no sé muy bien de que es… La misma vista de siempre; verde y hermosa, pero la misma de siempre. Porque somos así; al final nos cansamos de todo. O nos acostumbramos; no sé si hay diferencia. Pero luego tampoco nos gustan los cambios demasiado.

Hoy iba con la bici, por el monte ese que van a destrozar de aquí a un tiempo, y al llegar a un punto, veo que hay camiones, y maquinaria, y gruas, y máquinas para romper el asfalto… Y veo que están ensanchando la carretera y preparando de igual modo uno de los caminos que llevan al mar. Y que algunos camiones bajan por ahí, por donde antes sólo lo hacíamos algunos colgados y los que tienen algún terrenillo allí. Y pienso “mierda, esto ya ha empezado y no hay dios que lo pare”. Y miro, bebiéndome el paisaje con los ojos, para intentar recordarlo como ahora está antes de que lo dejen irreconocible: bloques de cemento donde antes había pinos, montañas de hierros donde antes había acantilados y lajas de piedra que entraban al mar como hermosos cuchillos, asfalto donde antes había caminos de tierra…

Ni un cartel de lo que ahí están haciendo; si preguntas te contestan “ensanchando el camino”. No jodas, tío, tengo ojos en la cara, eso ya lo veo.  Y veo que seguís cargándoos el planeta para que cuatro, mira, lo voy a poner, y eso que no soy amigo de escribir estas cosas, para que cuatro hijos de la gran puta se forren aún más, y especulen y adjudiquen las obras semi-a-dedo a sus colegas, y reciban comisiones por delante y por detrás.

Luego me achacais que no voto. Y tenéis el valor de decirme que si no lo hago, no puedo protestar. ¿Votar? ¿Para qué? ¿Para elegir al que me robe mejor sin que me entere? Lo siento. Nadie de esta gentuza me representa; esa clase política que apoya o no condena a gente que comete atrocidades en otros lugares, tan sólo porque hay intereses económicos por medio; o a esa clase que apoya antes a las grandes empresas multinacionales que al consumidor, o a los bancos antes que a los ciudadanos… Imagino porqué lo hacen… Lo siento, no puedo…

Y mientras esta gentuza se enriquece, nos vamos cargando el lugar donde vivimos. Bien. Vamos muy bien. Vamos de puta madre…

Anuncios