Sí, me acabo de sentar (por fín) delante del cacharro este con teclas (no es mi piano, no) y al mirar por la ventana he visto eso, que joe como corren las nubes. Además, por culpa de esas mismas malditas nubes (o de otras de su familia) se me han ido al garete todos los planes de estos dos días que tenía de fiesta. Pero todos, todos: hasta los planes alternativos…

Quería haber subido al Petit Vignemale, en plan excursión de fin de semana, en plan vago; es decir, madrugar el primer día, hacer cumbre (desde el parking serán unas cinco o seis horas de subida, unos 1600 m. de desnivel), y bajar al refugio para hacer noche, en vez de volver al coche. Y al día siguiente, bajar al coche y a casita y hala, antes paz y después gloria y a trabajar a la mañana siguiente. Pues no ha podido ser: la predicción daba malo y así ha debido ser.

Plan alternativo: Ir a Siberia-Gasteiz a subir el Gorbea, para tomar gaseosa bajo la cruz (juro por Snoopy que pensaba llevar una botella de esa que si no hay nos vamos). Pero hoy a la mañana esto era el diluvio, así que… Aplazado hasta la siguiente que pueda, que viendo la cantidad de findes que me toca currar y los líos que tengo alguno de los que libro, pues… Eso, que mejor no la compro no sea que caduque…

Y nada, que me toca un finde Rodriguez… Habrá que buscar planes para hacer…

Y sinó, a empezar a tocar el piano, que ya va siendo hora…

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