– “A la luz de las farolas caminaba sola, el alma partida, mirada afligida, alegría olvidada, sonrisa perdida…”.- Le interrumpo.

– No puedes comenzar una novela escribiendo como si fuera un poema.- Le miro. Se rasca la barba y se recoloca, despistadamente, sus gafas de pasta negra y fuerte graduación.- No queda natural.

– Cogí la pluma, y cual suave bruma surgida del mar, las palabras comenzaron a brotar.- Me mira y se encoge de hombros.

– Que no, que no queda natural. Así no habla nadie en este mundo.- Niego con la cabeza.- Bueno, sí, Cyrano de Bergerac, pero es un personaje de ficción.

– ¿Y tengo yo la culpa de que la gente, con unas frases simples ya se contente?- Me pregunta.

– Joder, Pablo, que no.- Se rasca la calva compungido.- A ver, que no te lo digo a mal. Que simplemente igual deberías intentar escribir diferente. Que ya sé que ese es tu estilo y además, lo haces muy bien, ya lo sabes, pero si quieres escribir una novela, debes cambiar.

– Nací poeta y el verso, nace así en mis pensamientos. Y chico, la prosa, me parece sosa, qué vamos a hacerle… al menos, es lo que pienso al leerte.- Me responde, serio, con un tono ligeramente desafiante. Sonrío.

– No, si tienes razón. La poesía tiene ritmo, belleza y reconozco que es algo que no consigo hacer… No me sale.- Miro hacia la puerta.- ¿Entramos? Habrá que trabajar. Asiente con la cabeza.- Bueno, luego nos vemos. Se despide con un ademán y se va a su sitio…

Un saludo, feo;-)

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