Según dicen algunos, parece ser que ese día se acaba el mundo; que los mayas que eran muy sabios (y realmente lo eran) lo predijeron y que eso, que nos vamos al garete. Y además, que esta vez es la buena, la de verdad; no como todas las anteriores. Creo recordar que, hace unos añitos, un famoso modisto de mi pueblo hizo una predicción parecida y, según él, aquella también era la buena, la de verdad: la estación espacial MIR iba a caer sobre París y aquello iba a ser el comienzo del fin del mundo. Ah. Guay. Genial. Estupendo. Y mira: él sigue por ahí, supongo que muerto de la vergüenza, y yo ando aquí, delante de este cacharro que ya empieza a estar mayor, escribiendo unas líneas antes de ir al monte a correr un poco. Aunque puede ser que, efectivamente, el MIR cayera sobre esa gran ciudad, provocara una tremenda onda sísmica que afectara al CERN que anda a unos kilómetros, y en alguno de los experimentos se desprendieran unos gramitos de antimateria (aprovecha, Dan Brown, que te regalo la idea… Ah, no, que era tuya…) y ahora y debido a ello estemos todos muertos y todo esto no sean más que imaginaciones de un alma que busca errante su ascensión a los cielos. O a los infiernos, donde seguro que hay más ambiente. Además, los rockeros van al infierno, como decían los Barones…

Recuerdo una vez, siendo yo chaval y teniendo ya la fea costumbre de leer casi todo lo que caía en mis manos, en la estantería de casa de uno de mis tíos ví un libro que me llamó mucho la atención. Rodeado de unos cuantos de J.J. Benitez y alguna de las publicaciones de Jiménez del Oso se encontraba un libro estrecho, de apenas ciento y pocas páginas de papel amarillento. Sería hacia 1981 más o menos, calculo. El título, que no recuerdo exactamente, era algo así como “El fin del mundo en 1983”, en letras mayúsculas sobre una foto de no recuerdo bien si una erupción volcánica o una explosión nuclear. Muy edificante en ambos casos. Comencé a leerlo, francamente preocupado, pues entonces estás en esa edad que recién acabas de dejar de creer en unas cosas, pero te sigues creyendo la mayoría de las tonterías que te cuentan los adultos. Dentro de esas páginas, el autor iba explicando con todo lujo de detalles como iba a ocurrir todo: empezarían una serie de huracanes destrozando la costa americana, posteriormente un terremoto provocaría una ola gigantesca que arrasaría la costa de gran parte del planeta, lo que haría que se inundaran los silos nucleares y los misiles explotaran provocando con las ondas expansivas más terremotos y erupciones volcánicas. El cielo, con tanto humo, se volvería negro; comenzaría a llover, con lo que la radioactividad de las explosiones caería a la tierra matándolo todo y lo poco que sobreviviera moriría por la tremenda glaciación que vendría después.

Al acabar el libro, miré alrededor; estaba en aquella sala, con música clásica de fondo, con la espalda contra la misma estantería que contenía aquella bomba contra la serenidad, giré mi vista a la izquierda y, estirando el cuello, miré al patio interior de la casa. Intenté imaginarme semejante catástrofe. Al menos, al vivir tan cerca de la costa, la cosa sería rápida. Sólo me quedó una duda: faltando tan sólo un año y medio para la destrucción completa del Planeta, de la humanidad y de todo el resto de especies… ¿merecía la pena perder el tiempo estudiando?

Luego llegó el año en cuestión y claro, no pasó nada. Nada, excepto quizá que aquel avispado autor viera incrementada su cuenta de ingresos por las ventas de aquel libro apocalíptico. Y es que no sé porqué pero parece que la humanidad tiene verdadero interés por ser destruida.

Y ahora, volviendo al 21-12-2012 (hay gente que lo predice para el 11-11-2011) dos cuestiones:

Primera: esa fecha es ¿Según qué calendario? Porque creo recordar que hay varios…

Segunda: dando por hecho que el fin del mundo va a ocurrir en esa fecha, seguro que hay gente haciendo sus preparativos. Bien, pues aquí va mi consejo: Ey, que es el fin del mundo, tíos. Que no van a sobrevivir ni las ratas. Dejaros de perder el tiempo preparando cosas que no van a impedir nada y vivid… Y no os doy más consejos que es horario infantil y me cierran el blog.

Saludos, y feliz fin del mundo para todas y todos…

Anuncios