Una mañana del mes de Octubre de hace mucho, mucho tiempo, hubo un señor que, tras remangarse un poco el pantalón para no mojárselo demasiado, saltó de la proa del pequeño bote en el que remaban media docena de compañeros, tres por cada lado y pisó lo que el creía que eran las indias. Y con ese pequeño paso para él, y grande para la humanidad, se produjo un cambio de consecuencias incalculables. Incalculables, sí, porque vete a saber cómo sería el mundo ahora si aquello no hubiera ocurrido. O si aquello hubiera ocurrido unos siglos después.

Han pasado quinientos diecinueve años y un día desde aquel pequeño gesto. Luego él se volvió en dos de las tres carabelas (la tercera se hundió y con sus restos hicieron un fuerte, donde protegerse de los habitantes de aquellas tierras), y mientras iba dándose de leches con Juan de la Cosa en el viaje de vuelta, los que allí se quedaron, que llevaban mucho tiempo sin catar una mujer, imagino que intentarían pasarse de la raya con alguna chica local con las consecuencias que quedaron escritas en la historia: no sobrevivió ni uno. Y cuando Colón volvió (con Juan de la Cosa, obligados a mantener su matrimonio por mandato real), se encontró con un escanario apocalíptico. Y ahí ya se lió parda.

Como consecuencia de aquel acto, fueron exterminadas y expoliadas razas y culturas enteras. Con eso, y con la manía de convertir a los demás a la religión verdadera, se provocó una auténtica masacre. Y se perdió un legado cultural probablemente valiosísimo.

Como consecuencia de aquel acto también, hoy somos lo que somos y estamos como estamos. Y vivimos los que vivimos. Se me escapa imaginar cómo sería todo de no haber ocurrido aquello. O si en vez de haber navegado de Este a Oeste, hubiera habido algún inca o alguien de cualquier otra cultura que lo hubiera hecho a la inversa. Igual el mundo era mejor, o peor, no sé… Aunque una cosa es segura: es probable que ninguno o casi ninguno de los que ahora estamos en él existiéramos. Y de hacerlo, por circunstancias, seguro que éramos diferentes.

Aun y todo, antes que este genovés llegara allí, los vikingos ya lo habían hecho antes, sin tanta influencia en la historia como la de este caballero de pesados ropajes…

Y eso ocurrió una mañana del mes de octubre… Mira por dónde…

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