Hola Gary Oldman… Cuantos años sin ver una película tuya en la que no hicieras de histriónico desquiciado… Se agradece un poco de descanso y que nos dejes ver que detrás de esa careta psicótica se esconde algo parecido a un actor.

Recuerdo tu papel de policía corrupto en “Leon, el profesional”, sensacional película bastante transgresora que hace que si te paras a pensar en los sentimientos que te produce te des verdadero asco. Una magnífica peli de Luc Besson, cuando todavía hacía cosas que merecían algo la pena, una Natalie Portman preadolescente, y esa bestia del cine que es Jean Reno (tan sólo recordad su aparición en Nikita, dura de matar: un par de minutos si llega en los que llenaba la pantalla más que todo el resto del metraje). Allí, en aquella peli, conseguías que te odiara hasta Teresa de Calcuta, en una gran y desagradable actuación.

En esta peli, convertido en el protagonista absoluto, un personaje hierático, inmutable, callado, el perfecto jugador de poker, te mueves en el oscuro mundo del espionaje al más alto nivel mundial, jugando en la primera división de aquellos que juegan a las guerras sin que el resto nos enteremos. Buen trabajo, sí señor. Lo más destacable en esta peli oscura, bien ambientada, aunque un poco liosa en el desarrollo y con demasiados personajes secundarios que a veces aportan y a veces despistan.

Se deja ver, pero sólo si no os importan las pelis lentas y oscuras. Una peli maja, bien envuelta en una muy buena banda sonora de Alberto Iglesias.

Recomendable. Pero no para todo el mundo.

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