Me vigila la luna, casi llena, desde lo alto del cielo. Alguna nube errante se cruza para evitar esa intensa vigilancia, aunque no se esfuerzan mucho por evitarlo. Lo que es seguro es que ahí fuera, al otro lado del cristal, hace mucho, mucho frío. Como ayer a la tarde, en la que mis pobres pies terminaron congelados. Aunque la culpa es mía; sabiendo que va a hacer frío uno no puede ponerse zapatillas de tela fina transpirable, de esas que dejan circular el aire para que no te sude el pie cuando corres. Y claro, a bajo cero ese calzado no es una buena elección.

El problema es que no me di cuenta del frío hasta que me subí al autobús, caída ya la noche, después de haber comprado una peluca afro y unos vasitos pequeños de esos que se meten en el congelador para que la gente se meta los lingotazos fríos… Ahora los tengo allí metidos, junto a dos botellas con diversos brebajes imbebibles bajo mi equivocado punto de vista, que espero que gusten a las visitas, porque si no van a quedarse ahí dentro hasta el fin de los tiempos…

Hola Luna… ¿Qué prefieres que cuente? ¿Lo que sentí o lo que ocurrió? ¿O lo que me hubiera gustado? Tengo las manos frías, y muevo los dedos, torpes, para que entren en calor; el transformador del portatil cruza el suelo de la sala, sobre la madera desnuda y me escondo de él bajo una manta verde que lleva conmigo casi desde que nací; la tele me mira esperando que le cuente un relato, como la Luna desde arriba. Lo siento. No puedo contar lo que ocurrió, la conversación, alrededor de una mesa alta de taburetes con respaldo y un par de cafés; son pequeños secretos capaces de crear pequeñas devastaciones importantes… Pero fueron historias que darían para varios libros, de intriga, de misterio, de amor y de humor también, para que negarlo. ¿Qué te parece como posible título “Aquel complicado viaje a Berlín”? Igual para un libro no da, pero igual le dedico un día una entrada… Lo que sentí tampoco, ya que eso queda ahí, dentro de mis paréntesis y mis puntos suspensivos… Y lo que me hubiera gustado también da para varios libros de intriga, de misterio… Y más, mucho más.

Se me ocurre algo sobre un restaurante al que van varios amigos, y lo que comienza como una fiesta termina como el rosario de la aurora, con platos de tarta volando por encima… Lo cerca que pueden estar el humor del drama, ¿verdad? Y qué singular es el pensamiento humano… Cada vez me doy más cuenta del ser extraño que soy… Sobre todo con la historia de cierta canción, que me recordó a otra de hace tiempo, con una intención bien diferente, lo juro… Cada vez entiendo menos al resto de la humanidad… Incluso a ti a veces tampoco te comprendo… Supongo que he vivido demasiados años en una burbuja y eso hace que no me entere de mucho ni de como funcionan las cosas, aunque visto lo visto y lo que pasa por la cabeza de algunas personas, casi lo prefiero.

Me gustan tus paranoias. Deberías escribirlas. Sabes que aquí tienes un sitio. Estoy convencido de que poca gente distinguiría mis palabras de las tuyas. Al final, pese a mi burbuja y pese a todo, estoy convencido de que no somos tan diferentes.

Bueno, parece que al final saldrá el sol otra vez… A ver si esta vez calienta algo…

Aunque yo, sin duda, preferiré el frío de ayer a la tarde.

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