Sí. Por fín. Hoy ha hecho sol. Y calor. Y ahí iba yo por la calle, a la tarde, con unos achicharrantes vaqueros y un niki negro, con mi mochila naranja pegada a una sudorosa espalda, intentando escapar de sus rayos, esos mismos que llevo tanto echando de menos… Pero es que no estaba preparado… Ayer llovió y fui a trabajar así vestido, de negro, en vaqueros, con chubasquero… Luego, como volví a casa corriendo, dejé la ropa allí para ponérmela hoy… Y hoy he ido corriendo a trabajar por el monte, por uno de los que envuelve a la Ciudad Dormida, mi favorito, en una de cuyas laderas suelo amanecer casi todos los días… Un precioso amanecer, entre nubes que jugaban con miles de tonos entre el rojo y el naranja, con un cielo azul intenso cruzado tímidamente por alguna nubecilla… Y claro, la ropa que me esperaba no era la adecuada para un día como hoy… Un día que seguro que para alguien ha sido casi perfecto.

Ahora espero que me respete estos dos días de fiesta que tengo por delante, y aunque tampoco voy a tener demasiado tiempo libre, un poquito de buen tiempo después de este mes de relleno de embalses que hemos tenido no viene nada mal…

Disfrutad, queridos conciudadanos, que han dado malo para el fin de semana…

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