Y yo, que debería haber soñado con princesas o con la luna llena vista desde un sofá con vistas al mar… Pues no; hoy no tocaba…

Resulta que me encuentro en un mundo post-apocalíptico, donde todo es gris, está lleno de polvo y todos vestimos con harapos agujereados. Es una sociedad parecida a la actual, solo que nadie tiene nada que hacer. Vivimos encerrados dentro de un enorme círculo, construido con tejavana y bloques de cemento. Fuera del círculo se puede ver, a lo lejos, un pequeño bosque, que representa nuestros sueños de libertad ya que allí no tenemos nada. Bueno, sí: polvo por todas partes.

Camino entre la gente, dirigiéndome hacia donde se supone que yo vivo. Me siento sobre mi roca y miro hacia el bosque, intentando imaginar lo que tiene que ser estar allí, rodeado de verde, sintiendo el rocío de la mañana, el aire puro no viciado de miles de cuerpos oliendo a sudor. Pero algo tapa mi visión; una proyección holográfica en tres dimensiones de la nueva autopista que por lo visto quieren construir los de fuera. Supongo que esa es la señal que necesito para saber que debo escapar de allí. Creo que es el momento.

En algún lugar he debido oir que se organizan fugas, y busco al cura del único edificio del que dispone la comunidad. Resulta que el cura es un actor que suele salir en algunas series de la tele, uno que se parece a … joño, qué malo soy con los nombres… Si me viene lo pongo luego en un comentario… Bueno, eso, que el cura es un actor de los de serie B… O mi cerebro estaba vago o el presupuesto que manejaba la comunidad no daba para contratar a un actor famoso para el puesto de cura. Total, que llego a la iglesia, a la que nunca había ido y abro la puerta.

Me sorprende la inmensa cantidad de luz. Echo un vistazo alrededor; todo resplandece… La luz que entra a través de las vidrieras es maravillosa. Camino hipnotizado a través de las filas de bancos desiertos, en dirección al altar. Desde fuera, la iglesia parece pequeña, pero dentro parece que no tiene fin. Llego, después de caminar un buen rato, al centro del pasillo. Giro la mirada a la derecha y veo un ventanal. Me acerco. A través de él puede verse un prado verde de hierba cuidada y algo que nunca había visto, pues llevaba  toda mi vida viviendo dentro de esa comuna post-apocalíptica: una piscina llena de agua azul. Es la representación del paraiso.

Miro a los lados y resulta que es una puerta corredera. La abro y salgo. Ya está. Soy libre; así de fácil era. He abandonado la comunidad. Estoy en el paraiso. Miro alrededor. Se escucha el piar de los pájaros, al aire huele a limpio… Meto una de mis manos en la piscina y descubro que destiño… Ah, no, que es que no soy gris, que mi piel es sonrosada. Me tiro vestido al agua, me sumerjo completamente, hasta que mis pulmones van a estallar y salgo… Toda la ropa sale seca y remendada y resulta que tiene color; unos pantalones azules y una camiseta verde. Y unas zapatillas naranjas, claro, de esas de correr. Sonrío, feliz. Pero sé que ya no hay vuelta atrás. No volveré a ver a los míos.

Sigo buscando al cura. Me alejo un poco de la iglesia, transformada ahora desde este lado en un coqueto chalet, de blancas paredes y pequeñas ventanas. Voy en un dirección a un cobertizo que está pegado al muro que rodea a la comunidad. Escucho voces y me escondo detrás de un árbol. Veo al cura, hacer gestos a un individuo extraño. El otro asiente, el cura empuja la tejavana, pasa una familia y la vuelve a cerrar. El otro le da unos billetes al cura y se los lleva a todos menos al padre de la familia, que se queda esperando, nervioso, mirando a todas partes. Por algún extraño motivo intuyo que soy invisible o que no pueden verme, así que salgo de detrás del árbol, dispuesto a presenciar la escena desde cerca.

Llega el individuo extraño y el padre de la familia se intenta comunicar con el mediante gestos. El individuo lo observa, intrigado. Noto que el padre de familia cree que hablan idiomas distintos.

– ¿Te pasa algo en la lengua?- Pregunta el individuo.

– No.- Sonríen, y se ponen a hablar. No presto atención. Pero levanto la vista al cielo y veo que el mismo holograma continúa tapando el bosque. Y que todo se va volviendo gris…

Despertador.

Y yo, que debería haber soñado con princesas 0 con la preciosa luna llena de ayer a la noche…

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