Al final, parece que nos hemos hecho amigos. Me acepta a su lado sin protestar. Ya no necesito castigarle poniéndolo mirando a la pared. Hoy miramos los dos, juntos, a esa piscina cubierta con toldo azul, a juego con el color del cielo, un día más. Y eso que la mañana se despertó brumosa. He hecho fotos y todo para captar tan extraño momento por estos lares; del lado de las montañas emergía tímido un sol dubitativo que se escondía tras un mar de nubes que caían como lo hace el agua entre las piedras de un riachuelo tranquilo.

Sopla un aire un poco más fresco que en los días precedentes. La rana sigue en silencio en su peldaño. El pájaro, pese a que ya somos amigos, me mira de reojo, como con ganas de preguntarme algo.

– ¿Qué?- Mi voz suena un poco borde, casi a la defensiva. Tampoco entiendo el porqué.

– Nada.- Pero noto que me miente.

– Perdona… Venga, ¿qué querías?

– Estaba pensando…- Le miro intrigado; un objeto que piensa- Si, bueno, ya sé que igual no son mis pensamientos como los vuestros, pero… Estaba pensando que tú, que tienes una vida que a fin de cuentas no es tan diferente de la mía en cuanto a funcionamiento se refiere…

– ¿Como?

– Sí, vamos… Yo tengo una pila, y tú lo mismo. La mía se va gastando, la tuya también.- Tuerzo el morro. Me jode que tenga razón.- Y la mía es recargable, a diferencia de la tuya.- Asiento.- Pues eso, me estaba preguntando que… Bueno, no es exactamente una pregunta.

– ¿Quieres que te traiga un poco de agua y algo de alpiste?

– Anda y vete al carajo… Qué quieres, ¿que me de un cortocircuito?

– Uy, perdona…- Se queda callado, mirando al mismo sitio, pues no puede girar la cabeza. Está así unos interminables segundos y retoma la conversación.

– Bueno, a lo que iba… Suponte que tienes un marcador para esa pila.

– Sí.

– Bien, pues el marcador te indica que sólo te queda un día de funcionamiento… ¿Qué harías? ¿Qué te gustaría visitar? ¿A quiénes te gustaría ver? Y sobre todo… ¿Con quién querrías compartir los últimos minutos?

Me quedo en silencio. Miro al pájaro, que sigue mirando de reojo, orientado hacia la piscina. Sí, parece distraído ese pequeño cabrón, pero está atento el jodido. Lo pienso. Buena pregunta, chaval. Ahí me has dado. Sonrío. Creo tener respuestas para todas o casi todas, pero…

Me levanto, despacio, me río ligeramente con gesto irónico, le acaricio dulcemente la cabeza asintiendo, pía reconfortado y…

Lo vuelvo a poner de cara a la pared.

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