Hoy, la bruma, disfrazada de ladrona nocturna, decidió robarme los montes que se ven desde mi balcón y, amparada por la oscuridad nocturna, se ve que lo ha hecho a conciencia: no se ve ni uno. Y yo, pobre diablo, quería ir… A ver si dándole un poco de lástima consigo ablandarle el corazón y que me devuelva algunos…

Ayer subí al Ernio. La última vez que lo hice fue el año pasado por estas fechas, creo recordar. Subí con una antigua compañera de trabajo y buena amiga de sabios consejos a los que nunca hago caso. Charlamos de su futuro, del día a día, del ayer y del mañana e incluso, creo, un poquito del hoy… Y charlamos, cómo no, de la vieja historia de siempre… Alguien existe en los cielos que debe estar riéndose mucho…

Y mientras, la Eurocopa hace que la gente olvide… Panem et circenses, solo que el panem cada día está más caro… Creo que la bruma que se ha llevado los montes no es nada comparada con lo que tiene que venir… Da miedo encender la televisión… Y no sólo por los anuncios, el sálvame, el gran hermano y toda esa mierda con la que nos aplatanan día a día… Así al día siguiente, la gente tiene tonterías de las que hablar y no se preocupa de lo que importa…

Uf… Me estoy poniendo trascendente y es domingo. Mala mezcla. Mejor me voy a hacer algo de ruido… Aunque son las siete de la mañana… Bueno… Jeje…

Un saludo a mis vecinos.

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