Hoy no voy a escribir. Había dicho que iba a hacerlo, que escribiría algo sobre alguien a quien no le iban del todo bien las cosas, o al menos no le salían ni remotamente como quería, pero no voy a hacerlo. No.

Porque no siempre va a ser así; un día dará una patada a una piedra (o igual la está dando ahora) y descubrirá que, a partir de ese punto, el camino es más liso y más suave. Y a partir de entonces, todo irá bien.

No irá perfecto, porque dicen que lo perfecto es enemigo de lo bueno, pero sí lo suficientemente bien como para llevar una vida todo lo feliz que nos dejan.

Al menos eso espero.

De verdad de la buena.

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