Curioso como avanza este mundo sin que apenas nos demos cuenta… Si a nuestros abuelos les hubieran contado algunas de las tonterías que utilizamos hoy en día (gadgeto-móvil, gadgeto-gps, thirty channels of shit on the TV, cómo cantaban los Floyd hace treinta y tres años en el muro…) para intentar creer que somos felices, no se lo creerían. Y además, nos llamarían imbéciles. Y con razón. Y todo esto lo digo (escribo) sentado sobre un muerto de piedra, en la mitad de una calle atestada de tráfico, utilizando un gadgeto-móvil de esos última generación, haciendo tiempo para ir a mirar una gadgeto-moto que igual me compro (ya sabéis: bigger, stronger, louder). Triste, pero así soy de incongruente. No me entiendo ni yo…

Me gustaría excusarme diciendo que claro, habiendo estudiado lo que he estudiado y interesándome especialmente los temas de conectividad y seguridad informática, cada nuevo gadget que salga me lo debería comprar para estudiar y hacer un análisis pormenorizado de sus posibilidades. En el caso de la moto, la excusa podría ser que la que tengo ahora no tiene potencia suficiente para moverme con seguridad por la autopista, pero… En el fondo sé que no soy mas que otro ser consumista. No hace falta mas que mirar la mesa sobre la que termino ahora este texto, toda llena de trastos.

Dios, que asco me doy a veces…

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