Hoy ha pasado algo que me ha hecho pensar. He realizado un vuelo sin motor en el que, extrañamente, nada me ha pasado. Mirándolo luego y comentando la jugada, realmente es… Increíble que siga entero y de una pieza (bueno, tengo un pequeño rasguño en el dedo de “mandar a tomar por” de la mano izquierda, pero vamos, nada). Sí, increíble… Demasiado increíble…

Ahora me pregunto… ¿Sigo siendo yo el que escribe esto? ¿O estoy flotando en una piscina boca abajo en mitad de un charco de sangre? ¿O una UVI móvil me lleva a toda velocidad mientras yazco inconsciente sobre una camilla todo lleno de tubos y diversos bips? Porque… ¿Cómo sé que sigo, realmente, aquí sentado, delante de mi ordenador y que todo esto no es producto de mi mente o de lo que sea que hay si es que hay algo más allá de la vida?

Imagina que te ocurre una cosa de estas y como resultado te quedas traspuesto (el nivel de trasposición te lo dejo elegir, que hoy no tengo cuerpo). ¿Quién te dice que a partir de ese punto no te bifurcas en dos con vidas independientes en universos paralelos? En uno sigues viviendo una vida normal, descolocado, eso sí y en el otro terminas rodeado de tubos y diversa maquinaria…

– Mucho buen karma debes tener para no haberte hecho nada… Tal vez sea una señal que te está dando alguien de que debes cambiar algo…

Buena frase, Mendi.

Gracias;-)

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