El sentimiento es extraño… Nado en un mar de ceniza, tras haber ardido todo alrededor… Tengo ceniza en el pelo, en los hombros, en la boca… Pero no siento nada… Miro alrededor y todo es igual, pero diferente, más gris… Los perfiles de los árboles que amanecen ante mi cada mañana son más sombríos que de costumbre, las calles, todo… Es como vivir dentro de una antigua foto en blanco y negro gastada, sin gracia… Como una canción sin notas, como un día sin horas, una hora sin minutos y un minuto sin segundos… O una guitarra sin cuerdas…

En el sonido de mis pasos al pisar suena el silencio desnudo, crudo, como al caminar en la nieve que va cayendo en la niebla… Sé que estoy vivo porque tengo pulso, pero… Todo son cenizas que no comprendo… Soplo, se levantan, pero vuelven a caer… Soplo, se levantan, pero vuelven a caer… Una y otra vez… Removerlas no me conduce a nada… Pero soplo y se levantan…

Pero vuelven a caer… Y muy lejos, nieva ceniza en las montañas, en las altas cimas… Cenizas creadas de todo aquello que ardió… De todo aquello que quemamos, día a día, paso a paso… Cenizas…

Cenizas que algún día el viento llevará lejos…

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