Salió sóla, como suelen hacer las canciones de verdad, fluída, hermosa, calmada y delicada a partes iguales… Con una cadencia repetitiva que tenía algo de hipnótico y misterioso a la vez… Era un hechizo… Por eso el título… Y luego, también fluída, nació la letra… Lenta al principio, ya que no tengo costumbre y he hecho muy pocas en mi vida… Pero una vez que nació la idea fue como un torrente…

Tal vez sea que el vaso esté vacío porque lo que había dentro se evaporó… Sé que fue culpa mía, que nada hice, y el tiempo fue pasando y no volvió…

Despacio, las palabras iban encontrando su sitio, como cada uno de nosotros debe encontrar su sitio en este mundo… Y mi taza de café, la blanca y negra de la que tantas veces he escrito, reposaba escondida dentro del armario de la cocina… La radio contaba tristes noticias, como cada amanecer, y el sol buscaba hacerse un hueco entre las nubes…

Ahí fuera está lloviendo, dentro también… Y el frío es tan intenso bajo la piel que siento que mis palabras son como el hielo: un poco de calor y empiezan a volar…

Hasta hace poco nunca había escrito una letra… Hice una en el 2009 0 2010, no recuerdo la fecha exacta, Labios prohibidos la titulé, para un tema que escribí y que ahora recuperaré en unos días… Una canción para la Ciudad Dormida, que cuenta una historia sobre dos de sus habitantes… Una historia ficticia, como todas las que en ella ocurren…

Si pudiera estar otra vez allí y sentir al despertar tu mirada sobre mi, ese hechizo del que no quiero escapar…

Hechizo, sí… Supongo que esa es la palabra perfecta…

Abrazo y medio…

Y mejor que el coche no explote, al menos por ahora;-)

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