La semana pasada a estas horas disfrutaba de una merecida sordera, tras el concierto de los Maiden en el BEC de Barakaldo. Pero una sordera con sonrisa, de esas que uno tiene cuando ha vivido algo que ha merecido la pena. Fue llegar allí, al pabellón y empezar a ver miles de “cucarachas” de las de verdad, de las de camiseta heavy, chupa de cuero y melenas canosas al viento frío, botellín de cerveza en la mano, rudos abrazos de motero, sonrisas y gritos de “Metaaaaaaaallll!!!”. Ambiente metalero mil por cien, de los que te erizan la piel.

Tras saludar a varios de los miembros de Jare (antes Idi Bihotz, gran grupo de metal euskaldun), entramos al recinto. Pasamos sin mayores problemas (excepto que me hicieron abrir un bolso en el que llevaba un par de pelucas para el concierto) y vimos que el grupo telonero ya estaba tocando. Bajamos, escuchamos unos cuantos temas, correctos, pero que no conocíamos y acabaron. Iba llegando cada vez más gente. Música de fondo, algo de los Judas, algo de Ozzy, alguna cosilla más que ahora no recuerdo.

Y se fue la luz. Y sonó el Doctor Doctor, no sé si la versión de UFO o la de Michael Schenker, ya que no sigo demasiado a ninguno de los dos. Y todos la cantamos como una voz, calentando las gargantas para lo que nos venía encima. Y la que se nos vino encima fue Moonchild, el primero de todos los temazos que sonaron esa noche.

No voy a describir uno por uno ni a decir cuales tocaron; eso lo podéis encontrar en cualquiera de las críticas que se hicieron del concierto. Describiré mi sensación, que supongo fue parecida a la de muchos de los que allí estábamos: fue como una vuelta a nuestros veinte años (en mi caso, en otros algo más), cantando, saltando y levantando los puños, haciendo cuernos… Sintiendo el metal de antaño recorrer de nuevo las venas… Hubo grandes sorpresas como Phantom of the Opera y una gran decepción: no cayó Hallowed be thy name, la canción que me hizo rendirme al Heavy. Una pena, pero todo no podía ser… The trooper, Wasted Years… Tantas que no hay sitio para todas…

¿Y ellos? Bueno, el sonido no fue todo lo bueno que cabía esperar, tal vez Bruce no esté como hace años a nivel vocal, incluso puede que se olvidara algún trozo de letra… Pero daba igual. Aquello fue una gran fiesta. El resto: Murray un monstruo, Smith muy bien, efectivo, Gers a su bola y Harris… Pues no le hice mucho caso, la verdad… Y A Mr. McBrain no se le vió en todo el concierto, escondido detrás de su batería.

Resumiendo: Genial. Nos lo pasamos como enanos, que es lo importante. Si tocan cerca de donde estáis, tenedlo en cuenta: hay que verlos al menos una vez en esta vida.

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