Es curioso… El otro día iba por la calle, a media tarde, buscándole sonidos a una botella pequeña de cocacola (¿se pueden decir marcas aquí? Si, tranquilo, tienes mi bendición… Gracias), marcando un ritmo con una llave, soplando por el agujerillo… Tapando un poco el agujerillo mientras soplaba… Y no entiendo porqué, pero mucha gente me miraba raro… Un tío de cuarenta y algo soplando por una botella… No sé… Reconozco que muchos no se ven, y menos de día, pero… Como para darse la vuelta no creo, vamos…

El mar salpicaba contra las rocas en una tarde de lluvia, de esta que nos ha robado la primavera y nos ha regalado un invierno de por ahora seis meses… Caminaba por el paseo de siempre, escuchando “Trains” de Porcupine Tree, soplando a ritmo mi botella (que menos mal que no era cerveza) y, al acabar la canción puse la radio. Y daban la noticia de que cierto… No sé cómo describirlo… ¿Ente? ¿Ser? ¿Cómo se denomina un humano sin humanidad? Una cosa con aspecto humano, que hablaba como tal pero no lo era… ¿Humanoide? Tal vez sea eso… Eso, que cierto humanoide opinaba que cuatro días libres por la defunción de un familiar que vivía lejos era demasiado. Sí, me imagino que el día que murió su madre, él siguió trabajando y dijo a la secretaria que por favor, que no le molestaran por tonterías, que tenía que seguir produciendo beneficios y seguir haciéndose rico, cada vez más… Pobre, que sólo tiene dinero…

Viendo semejante… Hoy estoy torpe poniendo adjetivos; elegidlo vosotros… pues eso, que viendo semejante humanoide, me alegro de ir por la calle soplando en una botella…

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