Hola verano… Cuando era niño me contaron que durabas tres meses… A ver si es verdad, porque tu hermana Primavera también duraba tres y no ha aparecido, dejando a ese otro soso de hermano que tenéis, Invierno, dando el coñazo durante seis meses… Porque vienes para quedarte, ¿verdad?

Hoy amanecía otro día gris en la Ciudad Dormida… Ya sé que esta frase la escribo mucho, pero qué carajo, es que era así… Pero a eso de media mañana, entre la bruma comenzaba a asomar tímido el sol, como un segundo amanecer. Y cuando salía del trabajo, algo increíble; allí seguía, flojito, como asustado, pero en lo alto del cielo, brillando. Jo, casi me emociono y todo… Como cuando te encuentras con alguien a quien no esperabas volver a ver y dabas ya por muerto y enterrado. Pero no, allí estaba, aún débil y enfermo, pero vivo.

Han dado buen tiempo para el fin de semana… Pero por aquí ya nadie se cree nada… Esperamos la traición veraniega en cualquier momento, y que, por ejemplo, el verano no dure más de tres o cuatro días y llegue el otoño a mediados de Julio. Y comience a nevar el quince de agosto, San Olibas Minstsuiu (este es un chiste malo que nadie va a pillar)…

Bueno, os dejo, que me voy a leer al balcón ya que, no sé si os lo había dicho, pero… Hace sol!!

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