A veces ocurre: despiertas en una ciudad que no es la tuya, con todo lo que eso significa; diferentes sonidos, o silencios, sobre todo de noche; diferentes olores, temperatura, humedad… todo… y te incorporas cansado, sobre un codo, con el cuerpo dolorido. Te sientas al borde y te pasas las manos por la cara resoplando e, intentando recordar dónde te encuentras, por tu mente cruza un lacónico “cuando era más joven esto no pasaba”… Te levantas, con la espalda rígida, te vistes obligando a cada articulación a hacer un sobreesfuerzo y bajas a desayunar.

A veces ocurre: te dejas guiar por lo que lees en internet y te fías de experiencias de otros viajeros anteriores… Dices “si tiene un siete con uno estará bien”… Piensas “se quejan del desayuno, pero a saber qué desayunan en sus casas”… Lees “habitación amplia”, “servicio de habitaciones diario”… “Desayuno continental”… Y asientes satisfecho, ahí, sentado frente a la pantalla de tu ordenador. Y rellenas todos los campos que ésta te pide… Y le das al OK.

Llegas, tras varias horas de vuelo incómodo en asientos demasiado juntos en los que consigues sentirte o bien como una sardina en lata, o bien como un ente apretado que genera más beneficio según el grado de apriete… Aterrizas y después te montas en un autobús, mirando con los ojos bien abiertos para que no se pase tu parada, deseando llegar para desplomarte sobre la cama y desmayarte sobre ella… Te bajas del bus, caminas un poco, localizas la calle, de edificios de piedra antiguos, muy bonitos, y ves el lugar… Y en él, más exactamente en el lugar donde al día siguiente esperas desayunar, una banda de metal pesado descarga cientos de decibelios, miles, sobre tres viejos borrachos sentados alrededor de una mesa del fondo…

Haces las gestiones y subes a la habitación. Realmente es amplia: entras de canto para no tropezar con la cama y echas las mochilas encima, ya que en el suelo no hay sitio. Al menos un consuelo: desde allí no se escucha la banda de metal. No; en su lugar un aparato de aire acondicionado situado en la fachada de enfrente canta su bella melodía. Es de noche y no tiene pinta de parar… Suspiras. Igual darte una ducha es una buena idea. Te desnudas como puedes, haciendo equilibrios para no golpearte la cabeza con una tele diminuta, y vas a la ducha. Abres la ducha. Y esperas. Y sigues esperando. Y un poco más tarde, justo cuando estás a punto de darte por vencido, un minúsculo hilo de agua sale por la ducha. Y piensas… Joder… Cien libras la noche…

A veces ocurre: despiertas en una ciudad que no es la tuya… Y cuando bajas a desayunar y haciendo caso al dicho ese de que estás mayor cuando notas que la música está demasiado alta, descubres que estás mayor. Mucho. Buscas un lugar libre, encuentras uno a duras penas, dejas algo allí que te cuide el sitio, una bolsa, un libro, lo que sea, cojes una bandeja y te vas a por tu desayuno continental. Coges un vaso de plástico y lo miras: no está demasiado sucio, sólo restos de café mal lavado. Lo dejas y coges otro; parece que está mejor. Después un bol: eliges el que queda sin cereales incrustados. Unas rebanadas de bimbo, para tostar. Sigues avanzando, descubriendo cosas: hay una tostadora para más de treinta personas que hacen cola… El café es agua caliente a la que añades soluble… Etc…

Vuelves a tu sitio, que milagrosamente sigue libre; te sientas, con tus tostadas sin tostar, les untas mantequilla de cacahuete, las empujas para dentro como puedes, y te bebes ese brebaje infecto que quiere hacerse pasar por café. Sonríes, qué coño, que estás de vacaciones. Miras por la ventana: llueve, aunque era lo esperado… Si vas en verano a Edimburgo no puedes esperar sol… Los coches van a la inversa… La gente camina bajo los paraguas… Hay una cola en algo que deben ser servicios sociales… Los edificios ennegrecidos por años y años de agua incesante, día tras día… Sonríes, sí, y de verdad… Estás de vacaciones… Y los oídos se empiezan a acostumbrar… Además, que carajo, esa música te encanta… ACDC para desayunar, con Led Zeppelin y Pink Floyd… Y te fijas en la gente…. Una pareja joven de italianas… Una familia mejicana… Alemanes… Tres turcos…

No estás en Escocia… Es la Torre de Babel…

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