Anda. Un tipo nuevo de entrada. El colgado éste al que leo va a escribir algo sobre un programa informático. Por fín unas líneas de algo de lo que supuestamente entiende. Pues no. No va de eso la película, no. Aunque aprovechando la coyuntura, voy a meter una puyita a la gente de la manzana mordida, que tan recojonudos son: hagan algo que se pueda utilizar con dispositivos que no sean suyos, carajo, y que los suyos se puedan utilizar con varias bibliotecas, que es un poco coñazo el sistema actual. Y si lo enchufo en el equipo de un colega y quiero que me pase algo es la rep…olla. Ah. Que no he partido la palabra. Vale. Pues lo siento. Podéis olvidar este párrafo, que voy al lío.

Por si alguien de los habituales no lo sabía, me encanta la música. Desde pequeñito, ha sido siempre algo que ha crecido conmigo. Creo que ha habido música siempre, todos y cada uno de los días desde que tengo uso de razón. Todos. Hasta estando perdido en las montañas, o recorriendo lugares a pie o en bicicleta, siempre, ya sea escuchada, recordada, imaginada, inventada o escrita siempre ha habido música. Y como melómano enfermizo, tengo una colección importante de CDs y DVDs de música, en mi casa, que se comen bastante espacio. Y toda, sin excepción, la tengo pasada a mp3. Y ahora ando colocando carátulas a cada uno de los discos, que tengo físicamente ordenados alfabéticamente y por fecha en las estanterías, en su versión digital.

Ando por la letra P. Y tocaba Pink Floyd. Y en el disco Atom Heart Mother aparece una canción titulada Summer’ 68. Y me vienen a la cabeza otras canciones o trozos de canciones con la misma idea; una fecha, normalmente pasada que significaría algo para el autor, una época, un día, un viaje, una aventura, sus amigos de la infancia, de la juventud, una novia de aquel entonces, cualquier cosa… Mmm… La pregunta… ¿Haría yo una canción con esa temática? Tipo Celtas Cortos y la cabaña del Turmo… ¿La haría? ¿Para qué? ¿Para ser aún más consciente de lo rápido que cae la arena del reloj? ¿Qué pensarán el señor Cifuentes y compañía ahora, casi veinticinco años más tarde que cuando escribieron la carta aquella y les toca cantarla sobre el escenario? Y que decir de los que quedan de Pink Floyd, cuarenta y cinco años más tarde… Toda una vida…

No. Supongo que no escribiría una canción de ese tipo. Ahora, cuando escucho las primeras cosas que grabamos me puedo imaginar a los chavalillos que éramos entonces, pero no tengo una referencia exacta que me recuerde que a finales del 91, en vez de en clase de Cobol, estaba metido en un estudio de grabación grabando los primeros seis temas de mi vida. Y, pese a saber que son ya 22 años desde aquel Zelatan que arrancaba con un irrintzi, si lo escucho no tengo esa referencia constantemente repiqueteando, tocando los cataplines… Eh, tío… Eh, tío… 22, como el Dúo Sacapuntas… 22, 22, 22… Ole.

Ya ves. Comienzo hablando del ITunes y termino con los Sacapuntas… Demasiado stress…

Besos.

PD: Para referencia temporal la de Lemmy, de Motörhead: El verano del 73 fue fantástico: no me acuerdo de nada, pero nunca lo olvidaré. Amén.

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