Bueno, como siempre que comento una película, si tienes pensado verla, mejor que no sigas leyendo porque puede que te destripe cosas de la misma.

La pregunta es ¿porqué hablar de Her? Has ido bastante al cine últimamente, has visto Gravity, Doce años de esclavitud, La gran estafa americana, la magnífica El lobo de Wall Street y alguna otra y… ¿Her? Una película pequeñita, sin grandes pretensiones, del friki ese de Spike Jonze (friki por la peli esa de Cómo ser John Malkovich), con apenas actores, grabada casi como si de un videoclip se tratara… ¿Porqué Her?

Buena pregunta. En la peli, Joaquin Phoenix es un hombre atormentado por su divorcio con el amor de toda la vida, una chica que creció con él, sin conseguir salir del agujero en el que se ha metido. Es bueno en su trabajo (se dedica a escribir cartas románticas a otras personas, porque eso de escribir ya no se lleva). Un día, caminando por la calle, ve un anuncio en el que ofertan un nuevo sistema operativo para el ordenador, algo distinto. Y decide instalarlo.

Y, a través de las conversaciones que tiene, Joaquin descubre que se siente mucho más cercano a esa voz de mujer que le contesta, se ríe con él, es divertida, tiene ganas de vivir y le apoya en todo lo que necesita que con el resto de mujeres del mundo. Y se enamora. Y el sistema operativo de él. Sí, un punto friki, pero quien sabe.

La historia de amor está bien, pero es lo de menos. Asusta ver por la calle a todo el mundo con el equivalente al móvil actual, enfrascado en su mundo, sin contacto con los de alrededor. Un mundo aséptico, donde nadie habla con nadie, y donde las relaciones cara a cara son terriblemente complicadas, donde todo parece más sencillo si la otra persona (o máquina) no está delante. Y es que tampoco estamos tan lejos de ello. Basta con levantar la vista del móvil cuando vamos en el autobús o en un tren. O por la calle. Todo el mundo con su pantalla, hablando o chateando, sin mirar a los lados…

A ratos la película me recordó a un viaje que hice hace un par de años y a las largas conversaciones que hubo en el mismo. Y me hizo sonreir y me intranquilizó por partes iguales.

¿Recomendable? Sin duda. Pero no es fácil.

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