Alguien me dijo una vez que, cada vez que tomamos una decisión, se crea otro universo paralelo en el que la vida sigue, pero con la opción que no hemos elegido. Es bonito pensar que tal vez sea así, pero la verdad… No creo que seamos tan importantes. Además cada día generaríamos una ingente cantidad de materia; doblaríamos el universo con cada duda de cada uno de los seres vivos del universo… Me como esa cebra, no me la como… Piso esa hormiga, no la piso… Arranco esa brizna de hierba, no la arranco… Imposible. Para divagar está bien, pero…

La persona en cuestión me decía que no, que eso sólo ocurre en las decisiones importantes. Aquí, aparte del problema de definir la importancia de las cosas (aplastar un mosquito contra la pared puede que no sea importante para mi, pero que le pregunten al mosquito a ver qué opina), seguimos con el problema de que siguen siendo muchas… Menos que antes, es cierto… Pero muchas… Además… ¿porqué sólo tenemos consciencia del universo presente? ¿Donde están mis otros yo que he ido criando cada vez que he acertado o metido la pata? ¿Cuantos de ellos son yonkis ahora, o se han suicidado, o son estrellas famosas, o gente de provecho? ¿Cuales llevan una vida feliz, cuales no y cuales están casados, solteros o divorciados? ¿Tal vez alguno sea gay? Rediós que pinta complicado el tema…

Hay por ahí, buscadlo, una cosa llamada suicidio cuántico. Burdamente resumido sería que alguien juegue un número a la lotería y se suicide si no toca. Así elimina todas sus existencia paralelas excepto en aquella en la que es rico. Un poco absurdo, ¿no? Sobre todo si no te toca…

Tal vez sea que la gente se aburre demasiado y no acepta que esto es lo que hay, que nada ha habido antes y que nada vendrá después porque, sí, aceptadlo, no somos tan importantes.

En absoluto.

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