Lo tengo todo. Lo escucho perfectamente en mi cabeza: los arreglos de guitarra, acelerados y ascendentes, el bajo, hecho uno con la batería, una orquestación de teclados imitando un coro mantenido, la melodía de la voz, todo perfectamente claro, como pocas veces. Se va construyendo sólo, nota a nota. Tengo los ojos abiertos como platos, escuchando la Canción en mi cabeza, perfecta, bella, con fuerza y velocidad… Pero son las seis de la mañana. Y si me levanto y la grabo me echan del edificio.

La tarareo con ansia, para no perderla, durante casi dos horas, pero noto que va perdiendo frescura, que se está escapando, muriendo… Intento variaciones, para reanimarla… Una segunda voz armonizando la primera… Nada… Se me muere entre las manos, entre las sábanas… Otro tema que desaparece en la niebla de la noche…

Intento dormir, para buscarlo allí donde lo encontré, en el mundo de los sueños… Pero nada, ni consigo volver allí, ni recordar cada una de las notas… Son las ocho y media… Es sábado… Y los obreros comienzan a picar la fachada…

Se acabó… Fue un placer escucharte…

Anuncios