Muchas veces me lo pregunto… Y después ¿qué?… ¿Qué será de nosotros? ¿Cómo será todo? ¿Seguirá siendo todo igual o la vida y su paso inexorable hará que todo sea diferente? Lo primero las prioridades, lo segundo la gestión del tiempo, lo tercero… Todo. Eso. Y después ¿qué?

Este tiempo loco ha amanecido frío, con el cielo azul. Una noche corta, de luna menguante, pequeña, que jugaba a disfrazarse de estrella. Hay que aceptar que hay cosas para las que no servimos, Luna; eres demasiado grande para jugar a ser niña… Y en algún otro lugar, como rezaba aquella canción que nunca terminé de escribir, una maleta en un rincón y un vestido azul, largo, con diadema plateada. Y yo aquí, con mis guitarras, que no me hablan y por la noche no me abrazan…

Las partidas se ganan o se pierden; hay veces que lo das todo y pierdes, mientras que en otras, sin hacer gran cosa, terminas venciendo. Aunque, para ser sincero, hay que reconocer que casi siempre ocurre lo que tiene que pasar. Sobre todo si juegas la partida sólo con una fila de peones y te atreves a mover. Por eso, cuando lleguen las lluvias dentro de poco, la pregunta volverá una vez más.

Y las calles de esta Ciudad Dormida volverán a vestirse de lluvia… Que es como debe ser…

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