Tengo sobre la mesa del escritorio, revueltas, un puñado de partituras… Midnight de Joe Satriani, More than words de Extreme (¿queda alguien que los recuerde?), Time is running out de Muse, Rock hard ride free de los Judas, Cold fire de Rush… Y las miro sabiendo que, siendo como soy, nunca voy a estudiarlas… Me falta paciencia… Pero empezarlas, las empiezo siempre… Como el primer movimiento de la catedral, de Barrios, del que me faltan cuatro compases por mirar… Desde hace más de dos meses…

Me falta, sí, mucha… Tal vez sea que estoy acostumbrado a que todo entre fácil… Como algunos discos que, si no los siento a la primera, sé que nunca me dirán gran cosa… O en su día algunas asignaturas… Si no me resultaban estimulantes, o un juego, o un desafío, se me hacían terriblemente cuesta arriba…

Y ahora estoy aqui (como cantaban los Queen), con un montón de notas sobre la mesa, sabiendo que nunca las aprenderé…

Tal vez, si las hubiera elegido como propósito de año nuevo…

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