Ocurre a veces que has imaginado la vida de alguien, a quien llevas tiempo sin ver, de una determinada manera, alejada de lo que el común de los mortales denomina normal (habría que debatir sobre el nivel de normalidad de esos que se denominan “mayoría”) y luego, llega la vida y te da una bofetada de realidad, así, con la mano bien abierta… Y todo lo imaginado se derrumba, como un castillo de naipes… Y el mito se cae… Con sorpresa…

Pero un día, algo, un sueño sin ir más lejos, hace que ese alguien se vuelva a cruzar en tu camino. Y, junto a un café y una cocacola, en medio de una puesta al día, descubres que no, que todo era como tú habías imaginado… Y tras un par de horas de charla, vuelves a casa con una sonrisa imbécil en la cara, al saber que todas y cada una de las piezas del puzzle encajan. Que todo cuadra.

Qué grande eres… Un abrazo inmenso… Y que todo te vaya bien;-)

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