Sobre la barra reposa un café con leche descafeinado: toca cuidarse lo que queda de partida. El café en este caso no es de sobre, señal de que me fío del local. Suenan The Doors, con el señor Morrison cantando The End. No es demasiado alegre para un miércoles por la tarde.

Tras el cristal, el día se muestra soleado, aunque la terraza queda ya cubierta por la sombra del edificio. En la Ciudad Dormida febrero no es un mes para estar a la sombra.

Hojeo un periódico distraido y cuando me quiero dar cuenta las veo sentadas en una de las dos pequeñas mesas de madera de olivo que hay en el local.

-¿Lo de siempre?- La más joven de las dos asiente.

-¿Qué es lo de siempre?- Pregunta la mayor.

-Un café cortado.

-Ah.

Vuelve el silencio. La miro. Dudo si levantarme a saludar, pero la última vez fue violento para ella, así que decido ahorrarle el trago. Al irme me despediré y así nadie sufre. La otra mujer me reconoce y me saluda con un gesto de cabeza, sin decir nada. Pregunta:

-¿Luego a donde vamos a ir?

-¿A donde?- Devuelve la pregunta, confundida, la mayor de ellas.

-A Paseo…

-A Paseo…- Veo que hace un tremendo esfuerzo buscando algo en algún rincón de su cabeza.

-Sí, a Paseo…

-¡A Paseo Colón!- Dice con una sonrisa.

-¡Eso es!- Anima la otra.- A Paseo Colón.

– Y… ¿Para qué vamos?- Pregunta con gesto confundido.

– Porque tu casa está ahí.

-¡Anda!- Responde sorprendida.- ¿Y quién me ha puesto ahí una casa?

-Es tuya.- Llegan los cafés y agradece con un gesto.- La compraste tú.

-¿Yo?- Pone cara de sorpresa y un poco de miedo.- ¿yo?

-Sí. Tú.

De nuevo el silencio. Mi taza vacía. Morrison ya no canta; suena algo de la banda sonora de Walter Mitty. Vibra sobre la mesa el móvil de la más joven, que responde un mensaje de whatsapp.

-Es de Marian. Que viene ahora.- Sonrío.

-¿Quién es Marian?

-Tu hija.- La otra se queda desconcertada.

Decido levantarme. Faltan diez minutos para mi clase. Me despido.

-Agur, Amaya.

-Adiós, adiós- Saluda sonriendo. Cruzo la puerta y escucho.- Oye, y este ¿quién era?

-Tu nieto el mayor. El hijo de Marian.

– Ah. ¿Y quién es Marian?

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