La fabulosa tromba de agua se acercaba rápidamente; aquel día nadie los libraba del bautizo. Se vistieron con calma sus chubasqueros y salieron a la calle. A ninguno de los dos les preocupaba la lluvia: uno vasco, la otra gallega… Si de algo habían tenido era de eso: mucha lluvia.

-Pues sí, me casé el año pasado- Dice él. Ella lo mira, sorprendida.

– Anda que no has tardado- Dice, con su acento fuerte. Él asiente.

-Ya sabes, muchos años en el mundo del Rock y lo que eso conlleva: Drogas, sexo, orgía tras todos y cada uno de los conciertos…- La mira serio.- Es muy difícil mantener una relación con eso.

-Me imagino.- Se queda callada, mirándolo de refilón.- Oye, ¿tanto éxito teníais?

-Buf, ni te imaginas… Calcula que a mi mujer la conocí en una de esas orgías que hicimos en una gira por…- Eleva la vista al cielo, como buscando la respuesta- No recuerdo bien si Alemania o Austria… Aquella época la tengo un poco borrosa…-Ella lo mira fijamente, con respeto y una cierta admiración.

-Y… ¿No lo echas de menos?- El sonríe, con una cierta nostalgia.

– Sí y no. Lo de las drogas y el alcohol no mucho; luego no te acordabas de nada… Pero lo de despertarte rodeado de cuerpos de bellísimas mujeres… Eso sí que lo echo de menos…- Suspira. Ella lo mira de nuevo, pero tuerce el gesto.

– Me estás vacilando, ¿verdad?

-No sabes cuanto.- Y se ríe. Y ella le pega con el paraguas cerrado, inútil con el vendaval que va llegando.

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