En el viejo local suena de fondo Sweet temptation de Lillix, a poco volumen, de los grandes altavoces, desacostumbrados a tan poco trabajo.

-Odio conducir. Odio la moto. Odio la N1.- Sobre el viejo sofá apolillado descansa el casco, al lado de un vaso de plástico con un café con leche descafeinado. Se le nota estresado.- Lo odio.

-Mucho odio para ti; tienes que poner más amor en tu vida.- Dice ella, desde la distancia.

– Vale.- Responde él. Lo piensa unos segundos y dice:- Me encanta conducir. Amo la moto. La N1 es lo segundo más hermoso del mundo.- Silencio al otro lado de la línea.

-¿Y qué es lo primero?- Pregunta ella, intrigada.

– Tus piernas, claro.- Responde pícaro. Ella se ríe.

-Eso es que me ves con buenos ojos.

– Tal vez con el izquierdo. Con el derecho no creo.

-¿Y eso?

-Eso se llama miopía y astigmatismo. No hay más secretos.- Ella ríe al otro lado de la línea.

-Hasta en eso nos tenemos que llevar la contraria… El malo mío es el izquierdo: hipermetropía y astigmatismo.- Sonríen los dos, aunque no pueden verse.

-Está claro que ni en eso íbamos a concidir.- Dice él.

-Como las vacaciones y la canción: cuando tú vas yo vengo… Igual deberíamos cambiar los ojos…

-Tal vez… Una parte sería perfecta pero…

-La otra un desastre…- Dicen a coro…

Anuncios